Un golpe por cada recuerdo que no logre olvidar. Uno, tras otro al hablar contigo, y ver como el pasado se asoma pero no volverá. Las manecillas del reloj se movían lentamente mientras esperábamos que entraras en razón y retrocedieras. No sucedió, cada vez estabas más lejos, hasta casi desaparecer. No te echo de menos, ya no, porque al pensar en ti en mi cabeza solo puedo ver a una de ellas con sus ojos llenos de tristeza, necesitando abrazos que esconden contra mi hombro sus lagrimas, y a la otra llena de furia para esconder que ella también se muere por llorar. Ya no te echo de menos, ya no, tu fuiste importante pero ellas lo son, y sus golpes por ti me duelen el doble que los que yo sufri.
miércoles, 26 de enero de 2011
Más por ellas.
Un golpe por cada recuerdo que no logre olvidar. Uno, tras otro al hablar contigo, y ver como el pasado se asoma pero no volverá. Las manecillas del reloj se movían lentamente mientras esperábamos que entraras en razón y retrocedieras. No sucedió, cada vez estabas más lejos, hasta casi desaparecer. No te echo de menos, ya no, porque al pensar en ti en mi cabeza solo puedo ver a una de ellas con sus ojos llenos de tristeza, necesitando abrazos que esconden contra mi hombro sus lagrimas, y a la otra llena de furia para esconder que ella también se muere por llorar. Ya no te echo de menos, ya no, tu fuiste importante pero ellas lo son, y sus golpes por ti me duelen el doble que los que yo sufri.
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